
A la hora de hablar de comunismo, cualquier momento es válido y bueno; en la actualidad, con una crisis titánica que los trabajadores sostienen en sus hombros como si de Atlas sujetando la bóveda celestial se tratase, el debate del capitalismo está a la orden del día, ya no existe el miedo de antaño a hablar de capitalismo depredador ni de otros conceptos que eran tabú o que en el mejor de los casos te reducían a un rebelde agitador anti-sistema o pro-estalinista. El problema es que una vez superado el miedo a criticar nuestro "perfectamente estructurado" sistema económico, existe un nuevo temor, el de presentar la alternativa.
Hoy estaba recorriendo un pueblo en coche en compañía de un amigo cuando, por suerte o por desgracia, fuimos a topar con una sede del PCE que mostraba orgulloso una placa con el archiconocido símbolo de la hoz y el martillo, ante un elogio que saqué mientras franqueábamos la calle mi amigo dejó aflorar la frase de rigor que tantas veces habremos escuchado: "el comunismo no funciona"

La respuesta a semejante afirmación debería ser otra pregunta cuidadosamente formulada: "¿en serio esa es la imagen que transmite el PCE?", ¿las figuraciones de la ciudadanía a la hora de visualizar un mitin de IU es de un grupo de barbudos que alzan sus hoces y martillos en un grito tribal de muerte al capitalista mientras sienten nostalgia por la época soviética?
La percepción de la mayoría de la población por lo tanto del PCE es de un comunismo rancio que rememora los comienzos de la URSS, sienten miedo a que España se convierta en aquel "paraiso socialista" en el que a la mínima te mandaban de vacaciones a Siberia o por contra te obligaban a padecer hambrunas y sufrimientos indecibles
No se tiene al PCE como la alternativa que es al sistema actual, si no como a un partido sombrío y oscuro lleno de locos con capacidad nula organizativa y cuyo único destino en el timón de mando de gobierno sería abocarnos a la completa desintegración del estado español y a la creación de un pais oprimido que para sí quisiera el del INGSOC de 1984
Miedo, miedo infundado desde hace largo tiempo, se ha creado una caricatura del comunista siniestra y muy distante al real, por regla general se espetan argumentos irracionales y demagógicos del corte: "cuba pobre, china oprimida, corea del norte anulada", ¿el socialismo murió con la caída del muro?

La alternativa para el obrero entonces se erigió en unos sujetos muy peculiares, caracterizados por una oronda tripa con una curva tan pronunciada que es sólo equiparable a la de sus beneficios en la bolsa, exacto, se entregaron al liberal o al social-liberal, y éstos estuvieron tan encantados por semejante cortejo que decidieron proveer al obrero de miles de lujos: tele por cable, ordenador, móvil, i-pod, internet. Total, lo material podrían tenerlo siempre, pero la dignidad, ¡nunca! pero era lo de menos, tener que aguantar ser explotados 8 horas no era nada en comparación a todo eso mundo de artificio que le esperaba a la vuelta al hogar, así que compensaba de sobras. El obrero entonces sonreía para sus adentos convencido del enorme éxito de su vida, de lo acertado de sus elecciones, cuando encendía su flamante tele de plasma después de echar a un lado la factura de la hipoteca del último mes veía sagaces genios de la economía y políticos ilustres hablando de un engendro rojo con colmillos puntiaguados, ojos inyectados en sangre y garras veloces y mortíferas, se caracterizaba por comer bebés y violar vírgenes los 7 de noviembre. Claro, el cabeza de familia, inteligente y sagaz, además de padre ejemplar, no iba a permitir que semejante engendro entrara en su familia y se llevara su tele ni su móvil de última generación. Había que seguir apoyando al capitalista, ¿que otra opción había? ¿el malvado fantasma del comunismo?
Lo curioso es que el fantasma del comunismo era eso, una fantasía con cabida únicamente en los sueños húmedos de los burgueses más paranoicos. Pero el daño estaba hecho. Se había creado al obrero de derechas. Un fiel militante que lanzaba piedras con su propio tejado.
El anti-comunismo como movimiento popular, es viejo, muy antiguo, estuvo instigado desde hace mucho por las capas de la nobleza y del poder, jaleada por la iglesia; sólo hay que recordar una de las supuestas apariciones de la virgen allá por la época de la 2ª república las cuales, muy convenientemente, avisaban del peligro inmintente del comunismo: "el comunismo va a shegaaaaar!" advertía desinteresadamente a los pobres aldeanos de Almonte, pues no quería que ellos, pobres ingenuos, se dejaran llevar por esos extraños caminos de libre-pensamiento y de rebeldía que tanto tiempo y esfuerzo les había costado reprimir.

Se podría decir que Franco hizo bien hechos los deberes, su devastadora ideologia anti-comunista (muy a la zaga de los fascismos europeos) caló muy hondo entre la población y aún pesa mucho en las conciencias españolas, la imagen del comunismo está empañada, soterrada por la mala imagen derivada de la "gestión comunista" en los paises del este, de los genocidios de Mao, Stalin, por los jemeres rojos, Ceaucescu y demás dictatorzuelos que tomaron la licencia del "comunismo" para destruir y aniquilar a su antojo. Pero el impacto psicológico era demasiado fuerte, y como impertinente duendecillo sigue haciendo de las suyas y lastrando el socialismo.
Lo curioso del anti-comunismo, es que no existiendo una experiencia comunista o socialista real, se odian a muerte ideologias derivadas de éste pero que nada tienen que ver ni con las ideas del PCE ni las de Marx, por su parte.
Se comete una injusticia enorme llamando al PCE o a IU comunistas en un sentido despectivo, la realidad es que estos partidos han sabido adaptar su ideología a los nuevos tiempos y que hoy en día podrían encasillar en un modelo "social-demócrata" pero real, cuando la social-democracia hablaba de superar el capitalismo y no alimentarlo indefinidamente. IU es una alternativa, llámalo comunismo, llamalo socialismo, llámalo eurocomunismo, es ante todo un intento por cambiar el sistema y avanzar hacia un modelo mas social y justo.
Pero el retrato de carnaval de los comunistas del siglo XXI sigue siendo un tópico muy arraigado en la sociedad, hay que cambiar mucha mentalidad para que el comunismo/socialismo vuelva a ser visto como algo posible, e incluso necesario, como ya apuntalaba en su época genios como Einstein.
